viernes, octubre 05, 2007

Salir de la burbuja

Salir de la burbuja

 

Termino la residencia artística. Está bien,  es el tiempo preciso: suficiente para crear, también para  querer regresar. Tengo ganas de  ir a casa, a mi casa, pasar un domingo completo en pijama,  acomodar tantas cosas en mi interior. De cualquier manera es un golpe.  Acaba mi vida perfecta: sin otra cosa que hacer más que escribir. Dejo de   actuar como hija de familia  y vuelvo a mi vida adulta: tres trabajos en lugar de uno, ¿cuándo voy a vivir de mi escritura?, tantas empresas por emprender.  Tengo que construir la costra  que me permite estar  protegida en el mundo de afuera, la  distancia perfecta entre mi intimidad y el planeta para estar  a salvo en los días normales.

    Quiero  hablar mi idioma, volver a mi historia en los objetos que tengo,  ser esa que era hace tres meses y sin embargo soy otra. Me ha pasado la vida y una estación completa.  Estoy en el momento del pinchazo, se  rompe la burbuja donde estaba rodeada de iguales, todos en el filo del centro: creativos, hermosos, felices de sólo estar dedicados a lo nuestro.  Un mundo fascinante, que me trajo con el corazón abierto, quizá un poco de más,  intensísimo, pero irreal. Fui  mujer-niña con todo resuelto, con una única obligación: seguir mi pasión. ¿Qué  más dicha puede haber que esa?

  Cuando llegué era fin de verano. Pasó el otoño del que me enamoré con sus tonos amarillos, naranjas y rojos.  Y justo hoy, antes de salir de Canadá, han caído las primeras lluvias y el paisaje es otro: estas montañas no son las que conocí, están llenas de nieve. Cambia todo tan rápido.

   Este tránsito del pinchazo lo hago acompañada con amigas, estoy llorosa de estar con ellas, de lo que veo, de lo que hablamos: un  bosque de larces, el monte Edith, un glaciar, uapatís, carneros, conejos. Vi la belleza del paisaje que se me metió en los ojos junto con la belleza de la amistad.  Aún así me siento frágil, sin fuerza para ver basura en las calles, encender el celular,  lidiar con el jefe de condóminos, arreglar la gotera de mi casa, bajar dos kilos de más. Pero ya es tiempo de volver, de salir de la burbuja, de volver a la vida donde la escritura está al alcance dos o tres veces por semana a lo más. Lejos, sí,  pero en el lugar  donde se nutre también.

 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sólo una mujer con claridad en la mente y talento para escribir puede expresar lo que pasa a su alrededor.