lunes, septiembre 10, 2007

El centro Banff para las artes

 

El centro Banff  para las artes

 

 

Acaba agosto y el internacional, multi reconocido y tres veces ache Centro Banff para las artes  adquiere la actividad cultural de   de San Martín Texmelucan.  Me explico.

    Con la vuelta del calendario y el fin del festival de verano el sitio efervescente, con vivísima actividad  artística,  oferta de espectáculos y sobre poblado que conocí, toma un paso tranquilo, como  el de una oficina en  vacaciones, con venados pastando, y  a lo más una decena de artistas por aquí y por allá.  

     Cuando estoy en un lugar de esta naturaleza, cultural  no geográfica, me pregunto sobre la visión y empeño de los fundadores, cómo convirtieron un sueño de esta índole en  empresa cultural. Gracias a ellos es que estoy aquí, entre cinco mil artistas y ejecutantes que pasan  al año. Digamos que este estudio, esta silla, esta ventana, fueron hechos para mí, para  que yo pudiera terminar mi novela, tecleara mis crónicas de viajes y encontrara  tanta gente significativa. Cómo se crean las bases para   florecer  de esta manera.  

   Una mañana desayuné junto al matrimonio Leighton, la colonia donde está mi estudio lleva su apellido.

   --Así que usted ha visto crecer todo esto –dije muy mona a la señora de cabeza blanca.

   --No, querida, yo lo hice crecer. 

    Me encantó su respuesta, sólo alguien con esa certeza pudo hacer esto realidad.

   El centro Banff empezó como un lugar para clases de teatro, en la época de entreguerras, gracias a un apoyo de la Fundación Carnegui de Estados Unidos.  Después  se convirtió en extensión universitaria de la Universidad de Alberta y un profesor

de pintura mudó su estudio, luego se anexó otro, y otro más. Para 1946 el gobierno donó el terreno donde hoy está asentado el campus conformado por 16 edificios que han ido construyéndose con el paso del tiempo, esfuerzos, donaciones, apoyo del estado, pero sobre todo con la conciencia de que un país  fuerte y sano, en términos de economía, comunidad y cultura,  necesita de líderes íntegros, creativos, cultos. ¿Por qué  en ciertos países nos parece un lujo esta necesidad básica?

     Aquí suceden   reuniones para  desarrollar la cultura de montaña  a  través de cine, literatura, fotografía,   investigación y discusión  de lo que eso significa.  Programas de  artes aborígenes, audio, danza, literatura, música, ópera, teatro, artes visuales, multimedia,  han hecho de este sitio uno de los enclaves para artistas de todo el mundo que nos enriquecemos  de la interacción y las muestras de trabajo. Hay conciertos, exhibiciones, espectáculos.    También existen  laboratorios y  programas de ciencias.    El departamento de geología en conjunto con el departamento de  tecnología móvil, por ejemplo, desarrolla caminatas  en las montañas  con je-pe-eses (gps) y teléfono celular donde en determinado punto del recorrido el transeúnte puede escuchar comentarios geológicos y de  paisaje. Una especie de visita guiada con teléfono, como en los museos, pero a medio monte.  Es un programa piloto,  fui parte de la muestra de prueba  y salí muy entusiasmada.    Ahora se ha abierto un espacio para ambientalistas, y  aquí están unidas todas estas especialidades que juntas, de algún modo, resuelven el mundo. Por lo menos el mío durante estos dos meses. De modo paralelo, empresas y  organizaciones usan el   lugar como punto de reunión para  congresos y conferencias.

    Otra mañana  que desayuné con los Leighton, Peggy, la señora, se acordaba de mi país y  oficio; entre los cientos de gente que saluda y conoce fue un gran detalle. Les di las gracias por todo,  ella sonrío con humildad.  Era su último día, regresaban a su casa en otra ciudad de Canadá.

    Otra tarde encontré a un grupo de gente mayor.  ¿Hay alguien que pueda dar información?, preguntó el señor.  Él y su esposa trabajaron aquí hace cincuenta años, cuando sólo había tres edificios, estaba totalmente perdido.  Expliqué lo que pude.

       Con el principio del otoño las actividades son otras, están más enfocados a las empresas y pronto se inaugurará el festival de cultura de montaña.  Los días son más cortos, hace frío en las mañanas y las noches. Quienes quedamos trabajamos más, yo  meto velocidad que sólo me quedan dos semanas.

 

 

 

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