jueves, agosto 16, 2007

Las palabras

 

Uso las palabras para trabajar, ni duda cabe. Trato de aprovechar las que conozco y averiguar nuevas para darle dimensión a lo que digo. El  proceso, si pudiera esclarecerse el misterio de la escritura, es observar hacia fuera y hacia adentro, contener y germinar, encontrar vocablos  para nombrar aquello que me sucede y escribir. Pero ¿cómo expreso algo de lo que no tengo referencias y que tampoco  he presenciado con anterioridad?  Me explico.

     Desde mi  estudio puedo ver  unos animales simpatiquísimos que andan por el bosque.  Suben por  el tronco de los pinos, brincan de un rama a otra,  corren en cuatro patas  a modo de pequeños brincos semicirculares, como los zorrillos de las caricaturas,    se yerguen en dos patas, de color café oscuro.  Dos minutos están  al alcance de mi vista  y  se pierden. Quizá en la tarde o el día de mañana los vuelva a ver, quizá no. ¿Qué son? De lejos parecen gatos chicos y  flacos, tienen esa agilidad  para moverse y las orejas  son un  pequeño triángulo sobre su cabeza.  ¿Gatos en el bosque?  No creo, tienen la cola esponjada y ancha, como ardilla. ¿Una especie de ardilla candiense? Tampoco, las ardillas se mueven mucho pero luego permanecen quietas a medio árbol, haciendo un chasquido muy sonoro para su tamaño.  ¿Serán  zarigüeyas?  Pero la  zarigüeya es más bien redonda como ratón aunque sea un marsupial. ¿Será el animalejo ese que sale en la película Madgascar?  ¿Cómo se llama? Lemur. Busco en el Internet. No, no tiene la cola anillada, no son de color gris, no viven en Madagascar y tampoco son primates. Caramba, ¿cómo digo eso que veo? Escucho un ruido en el techo de la cabaña, asomo, dos animales  ardilla-gato-zorrilo-zarihüeya-lemur  bajan por el tronco del árbol frente a mi balcón.  Es la primera vez que los veo tan de cerca, se parecen a… un hurón.  Exacto, han de ser hurones, mis sobrinos tuvieron uno de mascota y  se parecen bastante: una especie de roedor que es más bien un mustélido, dice la wikipedia,  lo que sea que eso signifique, y hay de distintos pelajes.  Estos son hurones canadienses en su  hábitat, lo que es más: hurones salvajes canadienses.  A veces cuesta  semanas encontrar la palabra correcta para eso que quiero decir. Estaba yo feliz con el hallazgo.

    Dos tardes después me detuve  a leer un instructivo que hay en mi estudio titulado Lo que usted debe saber sobre ciervos, jaguares y osos. Explican  qué hacer en caso de encontrarse con ellos. Al final viene una nota que dice “ Va contra la ley acercarse y/o dar de comer a cualquier animal salvaje. Esto incluye ardillas, venados, aves y martas.” ¡Son martas!  Entro al Internet: son mustélidos como los hurones, carnívoros, viven en   bosques de coníferas, comen ratones de campo y ratas de agua,  son curiosas y amantes de todo lo que brilla, por eso son presa fácil:  sólo ponen un espejito en la trampa; estuvieron en peligro de extinción por la valía de su pelaje. Vaya.

   Tanta vuelta para escribir con certeza las siguientes palabras: “Desde mi  estudio, entre los pinos y el pasto, veo correr a un par de martas.”

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